Claves para alimentarse bien en verano

Con temperaturas que superan los 30ºC muchas veces, el cuerpo te pide hidratarse y refrescarse, aunque no podemos descuidar que se nutra al mismo tiempo.

Los órganos de nuestro cuerpo están relacionados de una forma muy específica con cada estación y con los alimentos que se producen en cada una de ellas.

La naturaleza se encarga de producir alimentos con características energéticas particulares de cada estación, que, por estas mismas características, ayudaran a regenerar los diferentes órganos y partes del cuerpo.

El verano es dinámico y con mucho movimiento, lleno de chispa y vitalidad. Tenemos la necesidad de sentirnos ligeras.

Cuando llega el verano, gradualmente tenemos que ir cambiando nuestra forma de alimentarnos. Hemos de tener en cuenta, que, con el calor excesivo, nuestro cuerpo suda, perdiendo una importante cantidad de minerales, que tendremos que reponer con buenos y adecuados alimentos.

Si nuestra alimentación se basa en proteínas animales y grasas saturadas (energía pesada, que genera calor y tensión), no nos sentiremos a gusto con el clima ni con nosotros mismos.

Es importante subrayar que una dieta solo de frutas y zumos en verano nos dejara en pocas semanas, con poca vitalidad para seguir el ritmo estival. También sentiremos el calor con más intensidad.

Estar bien nutridas no es sinónimo de comidas pesadas, necesitamos darle al organismo todos los nutrientes que necesita adaptándonos a las temperaturas veraniegas y a los alimentos de esta temporada.

En estos momentos nos conviene estar bien nutridas para tener el sistema inmune alto, y no ser presa de ninguna infección.

 

¿Qué cómo en verano?

Platos con mucho colorido, sabores refrescantes, texturas crujientes, platos simples y apetitosos, pero que a la vez nos refuercen.

La gran variedad de frutas y verduras de la época estival nos abre un sinfín de posibilidades para nuestra creatividad en la cocina.

 

-Cereales: En ensaladas y platos fríos con, arroz largo o basmati, maíz, cebada, quínoa, cus-cus, polenta, pasta integral. Cocinaremos los cereales los hervidos en lugar de hacerlos a presión.

 

-Sopas: Frías o a temperatura ambiente, gazpacho, purés de verduras fríos …

Aunque también es muy recomendable con los tiempos que corren, tomar sopas de miso también en verano, poniendo la mitad de miso blanco y la mitad de otro miso oscuro, con una rodaja de Limón a la hora de servirlas a temperatura ambiente o fresquita.

 

-Proteínas: Con preferencia proteínas vegetales, en concreto el tofu es muy recomendable para el verano, ya que es de las pocas proteínas que enfrían el cuerpo.

Si comes pescado, cocinado de forma ligera, es también recomendable para poder seguir el ritmo de vitalidad y acción.

Lógicamente no haremos estofados de legumbres, pero si podemos elaborar ensaladas apetitosas con garbanzos, lentejas, alubias blancas… Servir patés con tiras de verduras.

 

-Verduras: De todas las clases y variedades, especialmente las estacionales. Incrementar las hojas verdes y las ensaladas variadas.

Las verduras con forma de flor y sus flores: achicoria, escarola, alcachofa…Estas verduras son de sabor amargo y tienen un papel importante por su efecto relajante y refrescante. También son adecuadas para el verano verduras de hoja, también amargas como las acelgas, borrajas, perejil y espinacas.

Las verduras de fruto: pepinos, calabacines, tomates, pimientos y berenjenas.

En exceso, aceleran el tránsito intestinal y enfrían más que las de hoja.

Hay que ser moderados con el consumo de estas verduras de fruto, y mucho más en

otras estaciones del año más frías.

 

-Algas: Usaremos las más ligeras, dulse, wakame, nori, lechuga de mar, agar-agar, copos de nori, kombu… en platos que refresquen y de efecto ligero.

Es importante incrementar el consumo de algas.

 

-Aceite: Un consumo moderado de aceite es imprescindible en cualquier estación.

¡No nos olvidemos de tostar semillas, de calabaza, sésamo y de girasol!

 

Aliños y sabores: Experimentar, y usar especialmente las hierbas aromáticas frescas, que nos darán el toque de frescor que necesitamos (menta, albahaca, perejil, eneldo, cebollino, hinojo, cilantro…)

 

-Frutas: Como es lógico, el verano ofrece una gran variedad de frutas de intensos colores, sabores, con gran cantidad de agua y energía refrescante. Las más recomendables son el melón, sandía, melocotón, albaricoque, frutas rojas, y todas las locales y estacionales. Evita abusar de las frutas tropicales.

 

Una forma creativa y equilibrada de preparar la fruta, es hacer una ensalada con una o diferentes frutas, aliñar con una pizca de sal marina y melaza y dejar macerar media hora. Beber zumos naturales y hacer batidos con leches vegetales y gelatinas de frutas con agar-agar.

 

¡Feliz verano!

Ana Beltrán