¡Es tiempo de fresas!

Este pequeño milagro rojo de la Naturaleza es considerado como símbolo del glamour gastronómico, por su sensual aspecto acorazonado y su delicioso aroma.

En estos meses de primavera las fresas se convierten en las reinas del mercado. Son una delicia comerlas frescas, aunque también en diferentes preparaciones, como compotas mermeladas naturales, helados caseros, tartas y también en otro tipo de platos.

Tan originales como bellas y delicadas, son un placer cotidiano apto para todos los paladares. Tan solo hay que saber tratarlas.
Eso sí, si vas a comer fresas frescas, cómpralas ecológicas, ya que las fresas, son de los alimentos que más pesticidas contienen en el cultivo convencional. ¡Menos cantidad y mejor calidad!

Las fresas pertenecen a la familia de las Rosáceas y al género Fragaria. En el mundo se conocen unas 1000 variedades.Un poquito de historia. Desde la época romana consta que Europa tenía sus propias fresas nativas (Fragaria vesca), las que ahora conocemos como silvestres. Aunque la mayoría de las variedades actuales (Fragaria Ananassa), grandes y rojas, se derivan de dos antepasadas americanas que arraigaron bien en  Europa, y de las que surgieron  diferentes híbridos.

Las plantas de la fresa son fáciles de cultivar y están muy extendidas por el mundo, desde Finlandia  hasta  Ecuador. Si escogemos fresas de proximidad tenemos muchas más probabilidades de comerlas en el punto óptimo de maduración. Las fresas son un fruto frágil que deja de madurar una vez ha sido cortado. Pueden enrojecer un poco pero no mejoran su dulzor. ¡Consume local!

Las fresas silvestres o de bosque son mucho más pequeñas, muy frágiles y también muy perfumadas, sabrosas  y con su punto cinematográfico si cabe, como la imagen de la infancia en un clásico de Ingmar Bergman,” Fresas Salvajes”.

Las fresas ejercen una función antioxidante en el organismo, mejoran el tránsito intestinal e incluso ayudan a mantener una adecuada salud bucodental, entre otras propiedades y beneficios.

“En su composición encontramos mayoritariamente agua, seguida de hidratos de carbono (fructosa, glucosa y xilitol) y fibra y potasio.

Son una buena fuente de vitamina C, que refuerza las defensas, es antioxidante, y es necesaria en el proceso de formación del colágeno, glóbulos rojos, huesos y dientes. También favorece la absorción del hierro presente en los alimentos. Otra vitamina presente en la fresa,  en menor medida, es la vitamina E, y betacarotenos  también  de acción antioxidante.

contienen el ácido cítrico, que tiene propiedades desinfectantes y potencia la acción de la vitamina C, y ácido salicílico, que es antiinflamatorio y coagulante.

No son adecuadas para personas con problemas de riñón ya que las fresas contienen ácido oxálico”

Las personas con ciertas patologías oftalmológicas se pueden beneficiar del consumo de fresas, ya que contiene pigmentos como la luteína y la zeaxantina, importantes para la salud ocular.

¡Son muy fáciles de cultivar, te pueden salir muy fácilmente en el balcón!

En invierno desde que sale la flor hasta que recolectamos el fruto pueden pasar 50 días, pero en primavera, como hace más calor, ¡en 15 días después de la flor ya puedes tener tus fresas!

Podemos usarlas en muchas preparaciones dulces y saladas cuando están en temporada como por ejemplo hacer polos de fresa son fáciles de hacer y muy sabrosos. Para 4 polos necesitamos un yogur pequeño de almendras o soja, 3 cs de sirope de arroz y 100 gramos de fresas trituradas. ¡Batir bien todos los ingredientes y llenamos unos moldes de polo y a congelar para disfrutar con el calor del verano!

La humedad perjudica mucho a las fresas, por lo que se recomienda lavarlas bien con suavidad y secarlas. Nunca guardarlas mojadas porque se ablandan. A no ser que las tengamos en un macerado.

Una manera básica de subir la intensidad del sabor de las fresas es macerarlas en unas gotitas de vinagre. Se puede usar unas gotas de vinagre balsámico ecológico.

Se pueden servir con aceite de oliva, sirope de arroz y hojas de albahaca, ¡Ya estoy salivando!

Si quieres hacer un bizcocho con fresas, te aconsejo que cambies de fruta ya que al tener tanta cantidad de agua no hace muy buen efecto con la masa en la cocción. Es mejor usarlas para decorar un bizcocho, y para rellenarlo usar manzanas o frambuesas y arándanos.

Para hacer unas fresas cubiertas de chocolate, uno de los símbolos de la sofisticación gastronómica, es muy importante que la fruta este bien fresca y tersa.  Para que el resultado sea perfecto. Es una elaboración tan sencilla como resultona, pero atención al chocolate, no debemos calentarlo excesivamente. En la película “Chocolat, Juliette Binoche decía, muy acertadamente, que no ha de estar, ni frío, ni caliente para que brille y quede crujiente”,

Para que el chocolate endurezca bien, se cubren las fresas y se dejan en la nevera unos 10 minutos.

Las fresas también se pueden macerar con zumo de naranja, o mandarina.

Podemos incluirlas en muchos platos también salados donde darán un toque de color y sabor muy interesante: gazpachos y sopas frías, tartares, vinagres macerados aliños, ensaladas, batidos, mermeladas naturales sin azúcar. ¡Pon en marcha tu creatividad!