La primavera y el peso

La primavera es este precioso momento del año donde todo eclosiona y  saca todo su esplendor. Lo vemos en la naturaleza por doquier, el color de las flores, verde  luminoso de las plantas, brotes tiernos y llenos de vida, la luz, el sol, todo invita a sonreír y a salir afuera, y a salir de nuestras capas de ropa de abrigo, y también a despojarnos de las acumulaciones de nuestros cuerpos,  que tuvieron sentido en invierno para protegernos del frio.

Comienza esta época del año en que  mucha gente quiere hacer un DETOX,  es decir una depuración donde eliminemos toxina y grasas, que nos hagan sentires más ligeros y vibrar con la nueva estación.

Todos los años veo como afloran nuevas y viejas dietas, fórmulas que prometen un resultado rápido para cumplir con el deseo de vernos más guapas/os y ligeras. También observo año a año como estas promesas infladas no funcionan de forma efectiva y caemos de nuevo en el efecto yo-yo.

Cuando el cuerpo no tiene grandes acumulaciones una limpieza primaveral es muy sencilla y efectiva, dedicándole el tiempo y la actitud necesarios. Sin embargo, cuando hay grandes acumulaciones en el cuerpo, no podemos engañarnos y creer que en 15 días vamos a deshacernos de lo que hemos acumulado durante mucho tiempo.

No voy a hablar de dietas milagro, pues ya se conocen bien,  aunque si, que no funcionan para todo el mundo.

El peso no es más que un número, un síntoma, el resultado de que algo no funciona bien dentro de nuestro cuerpo, es una cuestión de salud que afecta al bienestar y a la estética.

Algunos errores comunes a la hora de querer perder peso, es dejar de comer, o comer mucha menos cantidad de comida. Cuando comemos muy poco,  el metabolismo basal  baja y  el cuerpo entra en modo ahorro energético, con lo que se gastaran menos calorías de esas que queremos perder. Hay que comer para estar satisfechas, sin  quedarse atiborrada. Lo importante es la elección de alimentos que vamos a comer y como comemos.

La recomendación general es de 3 comidas principales al día, y si se tienen descompensaciones de glucosa, se pueden hacer pequeñas ingestas entre comidas, aunque esto  dependerá de cada persona.

Saltarse el desayuno por comer menos, o  tomar solo un café,  no me parece lo más adecuado. El desayuno es la comida más importante del día, ya que es el momento donde más energía vamos a necesitar para realizar todas nuestras actividades. El desayuno debe a portarnos alimentos que nos mantengan  el nivel de glucosa constante durante mucho tiempo. Los cereales integrales son idóneos para esto.

Entre la hora del desayuno (desayuno equilibrado con cremas de cereales) y la hora de la comida deben pasar no más de 5 o 6 horas. Y  lo mismo entre la comida y la cena, o merienda/ cena. Si pasan demasiadas horas entre las principales comidas del día, entraremos en hipoglucemia y tendremos hambre descontrolada hacia cualquier cosa.

La cena temprana. Este es un punto clave, para favorecer el funcionamiento del sistema digestivo, para ayudar a tener un buen descanso nocturno, y que el “sueño reparador” actúe reparando  todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo por la noche.

El “ayuno intermitente” bien entendido, es para mí una buena organización del tiempo para permitir que el cuerpo descanse y se limpie. Para mí, simplemente tiene que ver con hacer la última comida del día como muy tarde a las 7h. Es este país las cenas convencionalmente son demasiado tardías, 9h o incluso a las 10 o más tarde

¡Necesitamos 3 horas para hacer bien la digestión! Ir a la cama  con la digestión medio hacer, produce acumulaciones y deterioro de la energía vital, ya que el cuerpo no está en descanso total, ni trabajando a tope,  más bien trabajando al relentin. Esto no es lo mejor.

Prueba a comer en estos horarios durante 3 o 4 semanas. Lo vas a notar en tu peso, en tu energía, y en tu estado de ánimo.

La palabra dieta, nos da pavor. ¡Nos habla de restricción, como si de un castigo se tratase! Si lo sientes así, no va a funcionar, ya que produce sensación de culpa, y de esa manera se bloquea el organismo. La palabra dieta, viene del griego diaeta, y significa forma de vivir, ¡no forma de sufrir!

Si tienes antojos por cosas que te sientan mal pero que te encantan, y te los comes acompañados de una buena dosis de culpa, ten por seguro, que no lo vas a disfrutar, ¡que te va a sentar mal y que te va a engordar!

Si tienes un “antojo” tómalo en pequeña cantidad, y disfrútalo sin culpa. Lo que recomiendo es que observes que has comido en las horas o días anteriores, para comprender porque el cuerpo te ha pedido ese antojo. Si es el capricho de un momento puntual, igual, lo puedes disfrutar saboreando despacio, comer menos cantidad, y observar porque te lo ha pedido el cuerpo. Simplemente, has dejado de comer algún nutriente básico y el cuerpo te lo está pidiendo en forma de antojos.

Hay que aprender a comer bien en todos los sentidos. Comer no es ni bueno, ni malo, ¡es lo que es y ya está! Lo importante es aprender a elegir bien   los alimentos  que vamos a comer.

Si se elige bien los alimentos que comemos, nos sentiremos de una manera y tendremos una energía y un aspecto, y si no elegimos bien pues tendremos otro resultado, igual menos deseado.

Observa lo que comes y como lo comes. Podemos poner remedio para tener buenos resultados.  ¡Cuídate, amate!