Los Pensamientos. Ese Íntimo Manicomio

El maravilloso verano y las vacaciones, ya quedan lejanos, y aunque aún hay momentos de calorcito, la luz del otoño se va dejando notar.

El Otoño es el momento de recoger y de recogimiento, de marcar ritmos y hacernos al compás de este momento. De recoger, cosechar lo que la Naturaleza, siempre generosa nos regala, y del recogimiento de nuestra energía hacia adentro. Estamos más reflexivas.

Los pensamientos siempre están ahí, y determinan nuestras acciones y emociones. Pero recuerda, no somos lo que pensamos.

Los pensamientos son pensamientos, imágenes secuencias, frases, palabras, a veces pasajeros, a veces insistentes y pegajosos, que nos enredan y crean mucho ruido mental.

A veces desastrosos  y negativos, o que auguran hechos que nunca pasaran.

¡No te creas todo lo que piensas! Sobre todo si no aportan creatividad, alegría o amor en tu vida.

Somos capaces de elegir o de cambiar lo que pensamos. Con un poco de practica será como ¡cambiar de canal!

Es importante pararse a meditar esta cuestión, ya que si no elegimos, serán los pensamientos los que dirijan nuestra vida.

Cuando caminamos, cuando cocinamos, cuando hacemos cualquier cosa, es importante estar presentes, concentrados en lo que hacemos, con la energía y los sentidos, puestos en la acción. De esta manera, el resultado de nuestras acciones será excelente, sin distracciones mentales.

Mientras pensamos se nos pasa la vida sin prestarle atención. El presente es la única realidad, para cada cual, el pasado es pensamiento, el futuro es pensamiento.

Elije tus pensamientos adecuados, y deja que los que no te aportan se desvanezcan como nubes en el cielo.

Los ejercicios de atención plena de mindfulness, la meditación vipasana o cualquiera  que elijas como práctica diaria, ayuda mucho a tener más claridad mental, y dirigir nuestra energía y nuestros pasos, a la realización de nuestros sueños o propósitos.

No te critiques, no te juzgues,  por tener estos o aquellos pensamientos, solo deja que se vayan, solo son pensamientos. Trátate siempre amorosamente.

Poner la atención en las hojas de los arboles cuando caminas, en las flores, en cosas que nunca antes te habías fijado, pasando cada día por el mismo lugar. Los sonidos, el tacto de las cosas, las caras de los personas, son maneras de llevar la atención al cuerpo, de ser más conscientes, de SENTIR,  que es diametralmente opuesto a PENSAR.

Es la forma más bonita de estar PRESENTES,  en nuestra efímera vida.

Ten pensamientos amorosos de lo que quieres de bueno en tu vida, y los demás deja que se desvanezcan.

¡Vive tu vida despierta!

 Feliz recogimiento otoñal.